'El niño perdido', por David Montoto (2º puesto)


En la oscuridad de una noche de Navidad, en un pueblo español, una niña iba paseando yendo a su casa -después de la feria- cuando oyó un ruido horroroso en una calle, sin salida, en la que había montones de basura. La niña, del susto, se fue corriendo a su casa. Cuando contó a sus padres lo sucedido, no la creyeron y dijeron que fue una pesadilla que había tenido. La niña, sabiendo que no era ninguna pesadilla, se fue al sitio donde había escuchado el horrible sonido. 

Cuando llegó tenía mucho miedo, pero continuó. No se oía nada y creyó que el monstruo se había ido, pero en ese momento oyó cómo se caía algo de metal. Se acercó sin hacer ningún ruido y su sorpresa fue que el ruido procedía de un bebé que gritaba por un megáfono roto. Lo cogió, estaba muy sucio y parecía abandonado. Lo llevó a su casa y pregunto a sus padres que si se lo podía quedar, pero dijeron que no.

Al día siguiente la niña hizo unos carteles con la foto del niño, por si pertenecía a alguien.  Al cabo de tres días los padres le dijeron a su hija que tenían que llevarlo a un orfanato. Aunque la niña se resistió, lo tuvo que hacer; pero cuando lo iban a entregar vino una señora bien vestida con un anillo de oro puro en uno de sus dedos, diciendo que era su hijo y traía los papeles que lo demostraban. La niña, sin pensarlo ni un segundo, le dio el bebé a la mujer; pero en ese mismo instante una señora muy sucia y con la ropa un poco rota vino corriendo también diciendo que ella era la madre del niño.

La niña estaba confusa y cogió al niño; miró bien, pero no sabía a quien dárselo. En un momento dado, la niña vio en el rostro de la segunda mujer que decía la verdad, en cambio a la primera la veía como si  no quisiese al niño de verdad, como sí hubiese mentido. La niña le dio el bebé a la primera mujer, pero vio que al niño no le gustaba. Se lo dio a la segunda mujer y el niño se sentía cómodo con ella, como si hubiera vivido con ella desde que nació. La segunda mujer contó a la niña que dejó al bebé ahí porque le perseguían unos ladrones y estos le robaron el dinero y mataron a su marido intentando protegerles. La primera mujer dijo que era mentira, pero como la niña era tan lista, entregó el bebé a la segunda mujer, viendo que está decía la verdad.

Así fue como ese día se hizo un milagro navideño. 

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