'Un verano diferente', por Carlos María Isidro Mardomingo


Este verano he hecho -y me han pasado- muchas cosas. Pero quiero empezar por el principio...

Nos fuimos el 23 de junio a Galicia, a una aldea cerca de Orense. Allí viven mis primos y mis amigos. A mí me gusta estar ahí porque por las mañanas hacía los deberes y luego salía a disfrutar del verano.

Mis primos se llaman: Germán de 16 años, Lucía de 15, Luis de 6 años y Teresa de 6 meses. Mis amigos se llaman: Dani de 18 años, Antón de 13 años, Martín de 11 años, Mateo de 7 años y Jessica de 14 años que vive cerca de Londres. También mi hermana Clara de 14 años juega con nosotros.

A las 11:30 me llamaban para jugar al fútbol, al ping pong que tenemos en mi casa, a los bolos, al frisbee y al escondite. Con mi amigo Dani, que juega muy bien al fútbol -entrena en 3ª división en el Orense-, nos lo pasábamos muy bien. En el ping pong hacíamos un torneillo, el que ganaba 11 puntos o con diferencia de 2 se quedaba jugando y así sucesivamente. También jugábamos en parejas a 21 puntos o con diferencia de 2.Después íbamos a comer y luego sobre las 16:30 íbamos a la piscina hasta las 19:30h.

Pero todo cambió en la tarde del 6 de Julio: estabamos jugando al escondite; yo ligaba, vi a un amigo escondido y tuve que subir unas escaleras corriendo... con tan mala pata que me tropecé. Debía ir aun más rápido para que no se salvara... Y tan rápido iba que rompí el cristal de "casa", que era la puerta de un bar. Al sacar la mano vi cómo sangraba mi muñeca derecha; entonces, un padre me llevó -comprimiendo con fuerza la muñeca- hasta mi madre qué estaba hablando con unas vecinas. Mi madre le dijo a Dani: "llama a Pedro    -mi padre- que Carlos se ha hecho un corte importante", y salimos volando al Hospital. El corte no paraba de sangrar, y mi madre no dejaba de comprimir.

Cuando llegamos, el cirujano me dijo que había que operar. La cirugía duró una hora y media, y los médicos dijeron que me había seccionado por completo el tendón del cuarto dedo y el cubital de la muñeca, y también algunas venas. Informaron a mis padres que tuve mucha suerte, porque -gracias a Dios- no me rompí el nervio cubital, lo cual me hubiera dejado secuelas de por vida.

Nosotros también pensamos que tuve suerte; llevaba en la muñeca una pulsera que me había regalado mi profesor y el reloj,  y eso pudo frenar el golpe. Se portaron muy bien en el Hospital; pasé la noche en la UCI y a los 2 días me dieron el alta y me fui a Madrid. En Madrid tenía que ir a revisiones con un cirujano de la mano para ver cómo mejoraba. Nos dijeron que este cirujano operó a Iker Casillas, y se portó muy bien conmigo. 

A las tres semanas me retiraron la inmovilización, y como movía bien la mano me dejaron ir a Galway (Irlanda). Allí estuve con mi hermana y con una familia que ya conocíamos. Tenían tres hijos: Amy de 12 años, Simon de 11 y Ella de 7 años. Todos los días tenía que hacer mis ejercicios de la mano, jugaba con los vecinos y amigos con prudencia. Con esta familia comíamos muy bien, nos llevaban a la piscina cubierta de un Hotel porque allí no había mucho 'jaleo', y montaron un 'bouncing castle' con tobogán por el cumpleaños de la niña pequeña.  Vinieron sus familiares de Liverpool, que tenían dos hijos llamados James -de7 años- y Orlah -de 3 años.

La madre -que se llamaba María- nos llevó a sus tres hijos y a Clara y a mí a Cork, una ciudad con más glamour, que se encuentra al sur de Irlanda. Estuvimos en un apartamento y Ella, Simon y yo fuimos a un summer camp donde había muchos niños españoles, pero hablábamos en Inglés y salíamos por la noche a jugar; había actividades de todo tipo, como por ejemplo bingo, karaoke etc. Al finalizar el campamento, Compramos regalos y nos volvimos a Galway en coche.

Al regresar de Cork hicimos las maletas para irnos a Dublín en autocar e irnos para Madrid. Yo creo que desarrollé mi oído. Por último fuimos 9 días de nuevo a Galicia.

Como fin del verano, hacen una última comida que dura todo el fin de semana y todo estaba muy rico. El 6 de Septiembre aquí en Madrid fui a revisión del médico -hacía 2 meses de lo ocurrido-; me hizo una exploración para ver como tenía la sensibilidad y la movilidad y, como todo estaba bien, me dio el alta y me dijo que podía volver a hacer una vida normal...  así que he vuelto a entrenar tenis.

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